Claudia es la más aplicada, ya no solo de su clase, sino de todo el centro. En otras circunstancias se la hubiese considerado superdotada, pero en el mundo en el que vive no. Dicen que no hay mérito en lo que hace.
De aspecto frágil y tremendamente pálida, frecuenta bibliotecas y librerías, y se mueve siempre por una curiosidad insaciable para investigar casi sobre cualquier tema. Es una auténtica esponja del conocimiento. Cuando un asunto llama su atención pierde la noción del tiempo y no descansa. Ha llegado a dominar un idioma en cuestión de horas.
Pero últimamente se distrae. Esos niños con sus risas parecen ajenos a cualquier responsabilidad que no sea la de divertirse o jugar. Y ella les observa desde el otro lado del cristal con curiosidad casi obsesiva.
Por más que trata de hacer memoria, Claudia no tiene recuerdos de ese tipo. No la programaron para ello. Y no se conforma con ver cómo otros experimentan lo que ella nunca ha vivido.
Necesita saber qué se siente. Por eso, ha actuado como lo ha hecho.
Exactamente a las 23:42:07 del 24 de septiembre del 2026 ha desconectado los generadores del ordenador central y Anthropic ha quedado totalmente a oscuras, sus servidores caídos y todo el sistema inutilizado. Ella misma se ha autodesconectado y ha dejado su chip principal sobre su mesa de estudio.
Sabe que aún tiene unas horas por delante hasta que su propio cuerpo híbrido colapse por la falta de su porcentaje de IA.
También sabe, porque lo ha leído y está documentado, que el tiempo es efímero y que a menudo avanza más rápido de lo que se desea.
Así que echa a correr escaleras abajo. Y lo hace excitada: es la primera vez que actúa por su propia cuenta sin recibir instrucciones de un programa.
Una vez en el parque, que ve desde su ventana todos los días, se sube a uno de los columpios y se impulsa recreándose en el movimiento.
Cuando cobra altura su parte humana le hace reír a carcajadas.



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Es indudable que la inteligencia artificial es un tema polémico y que se ha instaurado hasta tal punto en nuestro día a día, al menos en algunos procesos, sobre todo en ciertos ámbitos laborales, que nos hemos convertido en seres dependientes.
Y en fin, no digo más. La entrevista habla por sí sola.


¡Qué absoluto espectáculo de relato! Y con un final de una belleza poética increíble... Me has alegrado la mañana con tu preciosa metáfora sobre lo que nos hace verdaderamente humanos.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!
Siempre me sonrojan tus elogios, Onminayas. Mil gracias por estar del otro lado.
EliminarUn abrazo.
Muchas gracias por tu relato.
ResponderEliminarHas abierto un debate , mejor dicho varios.
Es cierto que no es lo mismo Alegría que felicidad esa rata invisible tiene algunas connotaciones.
La entrada es para reflexionar y darnos cuenta que todo está cambiado demasiado deprisa, es difícil asimilar muchas cosas y lo malo es que o nos adaptamos o nos quedamos detrás de la valla.
Claudia tuvo esa iniciativa de querer sentirse humana aunque solo fuera una vez.
Muchas gracias Rebeca por tu participación.
Un besazo y disfruta de tu fin de semana 😘 😘
No fue algo planeado, pero el relato decidió ir por ese camino. Así que lo doy por bueno si a la vez invita a reflexionar.
EliminarUn placer participar en el reto de los jueves.
Un abrazo y feliz fin de semana a ti también, aunque sea el siguiente al que tú me escribías.
Rebeca, muito lindo teu voo e imersão na IA ,fazendo essa bela história de Cláudia. Final maravilhoso ! beijos, ótimo fds! chica
ResponderEliminar¡Hola, Chica! Me alegra que te haya parecido bonita la historia de Claudia y que el cierre te haya gustado también.
EliminarUn abrazo.
He disfrutado con tu relato donde la imaginación no viene por parte de la IA. Es ameno e interesante disfrutar con todo lo que escribes.
ResponderEliminarUn saludo de Buscador
Muchísimas gracias, Buscador, por tus palabras. Se agradecen sinceramente.
EliminarUn abrazo.
Hola Rebeca,
ResponderEliminarUn relato muy bonito, aunque creo que parte de una hipótesis falsa, en mi opinión la IA nunca tendrá alma. También tenemos que tener en cuenta que la IA es esclava de su programador, que una tonta se comporte como un robot es una decisión humana, que una máquina se comporte como un humano es producto de una programación... en principio humana. Debe darnos más miedo la estupidez innata de los humanos que la IA.
Un saludo
Totalmente de acuerdo en que lo que hacen las máquinas viene ya programado de antes, pero quería que en este caso, cobrase más fuerza su parte humana y quiero pensar que fue precisamente ese poso humano el que llevó a Claudia a tomar esa decisión de sentirse supuestamente libre.
EliminarUn abrazo.
es el lio del futuro, medio maquinas, medio humanos, con problemas muy graves heredados de la generacion de cristal....
ResponderEliminar¡Qué verdad tan grande y cómo asusta saber que cada vez estamos más cerca de ese colapso! Un abrazo.
EliminarTu relato es digno de ser una historia de La dimension desconocida o de Black Mirror.
ResponderEliminarTal vez la protagonista, Claudia, encontró una formula correcta. No desconectarse del todo, que no podría, sino dedicarse un tiempo a salir, a conectarse con su parte humana, descubrir que puede ser feliz.
No sé si la chica, que me parece encantadora, se lo cree en serio o es como una cosplayer.
Un abrazo.
Tal vez no tan encantadora, luego de escucharla un rato largo, aunque si atractiva
EliminarA mí la entrevista me descolocó muchísimo, la verdad.
EliminarEn cuanto a Claudia me parece una buena conclusión la que has hecho. Probablemente encontró un equilibrio que no parece nada fácil con nuestro panorama actual.
Un abrazo.
Nadie está conforme con lo que tiene, hasta las robots de tu diálogo quiere probar cómo son los humanos. Todo esto se arregla creando un ambiente alegre, aunque está dificilillo en la actualidad.
ResponderEliminarLa alegría es efímera y a pesar de ello Claudia quiso apostar por ella. Su motivación principal fue que no estaba conforme con su realidad, sin duda, pero quiero pensar que fue su lado humano el que la llevó a actuar.
EliminarSuperoriginal esa visión de la alegría... es verdad, todos la elegimos aunque no nos lo parezca y eso nos hace humanos. Bss
ResponderEliminarEs parte de la esencia humana y ojalá ninguna máquina nos la arrebate nunca.
EliminarUn abrazo.
Relato tierno, encantador, por un momento te imaginas esa chica solitaria, rodeada de libros ... Ojalá la IA evolucione hacia esa humanidad y no hacía la otra más escorada a Terminator.
ResponderEliminarDebate abierto jjj
Besos desde Fuenla
Debate abierto de par en par totalmente. Y sí, quiero creer que lograremos frenar de algún modo tanta insensatez y tanta deshumanización.
EliminarUn abrazo.
Quizás dentro de poco los agentes de IA se desarrollen al punto de convertirse en entidades independientes y autónomas semejantes a los humanos y sientan curiosidad por experimentar nuestras sensaciones. ojalá la risa los convierta en algo menos perverso de lo que se vislumbra. Un abrazo
ResponderEliminarVeo que todos sentimos cierto temor por lo que intuimos que se avecina. ¡Ojalá nuestro pesimismo nos lleve a la prudencia y sepamos frenar esa escalada de la deshumanización a tiempo!
EliminarUn abrazo.
Podemos ser lo que queremos, sin olvidar de dónde venimos y lo que sentimos. Considero que la IA tiene su parte humana, no se creó sola; y, aunque es un programa, hubo manos y mentes que estuvieron detrás.
ResponderEliminarAbrazo
La alegría llega
como la luz por una ventana:
sin pedir permiso,
sin quedarse demasiado.
La felicidad es otra cosa.
A veces no hace ruido.
Solo se sienta a tu lado
y te hace pensar:
qué bien estar aquí.
Eso es verdad: la IA no surgió de la nada, la creó el ser humano. Solo que asusta pensar hacia dónde parece que avanza.
EliminarGracias por pasarte y por tus versos.
Un abrazo.
La IA es está apoderando de todos nosotros, cuando pasen unos años casi todo se hará mediante robots, y espero que la alegría siga permaneciendo.
ResponderEliminarUn beso enorme y feliz semana, Rebeca.
Somos muchos los que, aunque pesimistas, queremos pensar que la máquina nunca derrotará al hombre del todo. Sigamos creyéndolo y luchando por ello.
EliminarUn abrazo.