
LA FELICIDAD DE ESTAR A SALVO
Anselmo sentía que el mismísimo universo confabulaba en su contra. En menos de una semana su mujer le había dejado por otro más joven y en el trabajo acababan de anunciarle su propio despido. Tras más de veinticinco años en la misma empresa, resultaba muy duro plantearse a su edad volver a empezar de cero. Necesitaba esa rutina de vestir de traje y salir con su maletín para no dejarse invadir por el victimismo del abandono coyugal. Y ya ni eso le quedaba ahora.
Para colmo al llegar a casa esa tarde, Mazapán, su gato atigrado, estaba muerto. El veterinario dijo que había sido muerte natural, pero para Anselmo aquellas palabras eran una forma de suavizar el golpe de decir que ni siquiera su gato le soportaba.
Después de aquello, cayó en una honda depresión: apenas se duchaba, malcomía y no salía a la calle durante semanas; se desconectó de redes y WhatsApp. Una desconexión intencionada que decía más de su estado de ánimo, en cierto modo, que su falta de higiene.
Y una mañana, en un arrebato, decidió volver a vestirse de nuevo su traje favorito. Tras ducharse y afeitarse, mientras ventilaba la casa, recogió los restos de comida, refrescos y cerveza que plagaban cada rincón y metió todo en bolsas; bajó a la calle vestido de punta en blanco y tiró aquello a los contenedores, en varios viajes.
Una vez en casa, colocó una silla del comedor en el centro de la estancia y la usó a modo de escalera, con la parsimonia fría de quien está convencido de que ya no le queda nada que perder. Se retiró la larga corbata y la colocó a modo de soga alrededor de la lámpara. Su estatura facilitó la tarea.
Justo antes de enlazarla al cuello y dar la patada a la silla para colgarse, una fuerte ráfaga de viento entró por la ventana y desanudó la corbata como por ensalmo, y esta voló hasta el parque cercano.
Desde entonces no hay hombre más risueño en todo el barrio y con más ganas de vivir que Anselmo.


Si te apetece echar un ojo, en mi blog hay dos retos de escritura en marcha: uno termina en unos días pues es de edición mensual (#Fuegoenlaspalabras inicio de temporada 2026-2027), y el otro, #Gigantesilimitados, algo más exigente, está abierto hasta finales de agosto de este año.

Lo primero , cuídate ese catarro.
ResponderEliminarY anda que tú final si que es sorpréndete
Menos mal que ese viento estuvo al quité de una mala acción y perfecto a vivir y disfrutar de la vida
Un besazo y camita, mantita y cosas calentitas.
Un besote grande 😘😘🙋
Gracias, Campi. Lo peor es que llevo así desde el sábado y mañana ya me toca ir a trabajar. Así que no sé ni cómo lo voy a hacer, la verdad.
EliminarMe alegra que te haya sorprendido el giro final. Creía que por el título se deduciría que él se había salvado. Lo positivo es que el viento salvó a Anselmo y este recapacitó y fue capaz de remontar su vida.
Un abrazo.
Un viento muy oportuno le evitó el gran error de su vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Literalmente el viento le salvó la vida sí.
EliminarUn abrazo a ti también.
Rebeca, só posso aplaudir tua inspiração! Que santo vento esse que não permitiu que acontecesse o pior... ADOREI esse final tão impactante!
ResponderEliminarbeijos praianos, tudo de bom,chica
Muchas gracias, Chica. ¡Qué alegría que te haya gustado tanto la historia de Anselmo y el desenlace! En este caso el viento salvó su vida.
EliminarUn abrazo enorme.
Hola Rebeca, que bueno que el viento intervino llevándose la corbata y salvándole la vida, después de todo algo bueno tenía que pasarle a Anselmo, me gustó mucho tu historia y más que tuviera un final feliz.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar de nuestra propuesta, aun estando con esa gripe, un abrazo y que te mejores.
PATRICIA F.